Comunicación Política,  Notas al click

Trump, el lenguaje de la fuerza

trumpÉl en su todo representa un repertorio verbal y no verbal para describir el lenguaje de la fuerza, con su llegada América irrumpe en las acostumbradas aguas tibias de las relaciones internacionales, de las relaciones con los medios y los ciudadanos y con Estados Unidos en cabeza de su decente ex presidente Barak Obama, y sí, no podía dejar de nombrarlo mientras reflexiono sobre el significado de la presidencia de un Trump que aparece enardecido en gestos, palabras y color capilar en medio de un convulso orden mundial.

La fuerza representa la metáfora de la palabra gritada, del reclamo, la ira, la xenofobia, el nacionalismo exacerbado, y como no, la justificación del uso de la fuerza física por parte de autoridades aunque raye en el delicado límite de los Derechos Humanos. Esas  características se hallan a vuelo de pájaro en el discurso de Donald Trump, representa a sus votantes, americanos blancos del Estados Unidos profundo, en el que la pobreza que se esconde en Hollywood encontró una voz por primer vez, porque alzar la voz y encarnar el sueño americano de quienes se empobrecen mientras crecen industrias y magnates como el mismísimo presidente que eligieron, son los paradigmas de las democracias americanas, ¿no les suena cierto parecido al fenómeno del  fallecido comandante Hugo Chávez que portaba un Rolex?

Trump no es el único…

Este target es el blanco favorito de las corrientes de extrema derecha y de izquierda en el continente americano, sectores sociales en los que despertar admiración y pasión, son los sentimientos colectivos que terminan sosteniendo el populismo en las presidencias, en Venezuela sectores que eran desconocidos y menospreciados  pasaron a tener una voz, en Colombia quienes representan una corriente pacifista  despiertan temor al cambio, fue así como los adultos mayores que defendían el No ante el acuerdo de paz  se mofaban de las nuevas generaciones que se manifiestan en las calles y redes, o como los adultos mayores en Reino Unido celebraron su victoria ante los jóvenes modernos y educados que fueron incapaces de resistir el Brexit.

La historia reciente nos da señales, nos cuenta que el lenguaje de la fuerza no compagina con la gobernabilidad de los estados. Mientras Estados Unidos y el mundo se acostumbran a la ausencia del pausado y reflexivo Obama,  Trump o el lenguaje de la fuerza, se apegan a la arrogancia, es así como el mensaje en el trasfondo de sus palabras es de desprecio ante los los medios de comunicación a los cuales trata burdamente, pues tiene su propia tribuna gratuita en Twitter, desde donde viene despertando polvaredas semanales y desde donde seguramente lo seguirá haciendo sin preocuparse por hacer uso de mecanismos oficiales, amanecerá y veremos…

 

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