Colombia en Paz

Cese al fuego bilateral, ¿el tiempo es ahora?

Los diálogos de Paz de La Habana se instalaron en medio de una serie de condiciones que enmarcarían su desarrollo, negociar en medio del conflicto es una de las condiciones que hoy día tiene en vilo la aceptación nacional del proceso, producto de una opinión pública polarizada en la que los colombianos en distintas partes del mundo asumen posiciones de esperanza y defensa, desesperación y ataque, desánimo e indiferencia, entre ellas se destaca el clamor por el cese al fuego bilateral.

Para los mas simplistas esta coyuntura es producto de dos cuestiones que hacen eco hace varios meses, el mal manejo que el Presidente Juan Manuel Santos le ha dado a la política de seguridad y defensa durante su gobierno y  la insistentemente reclamada pedagogía sobre el Proceso de Paz, ¿Son ciertas ambas afirmaciones?, un poco sí y un poco no, diría yo, vamos al detalle.

¿Por qué se tomó la decisión de negociar en medio del conflicto? 

Las Farc y el gobierno se pusieron de acuerdo en lo fundamental, llegó la hora de poner fin a la confrontación armada en Colombia y dirimir las diferencias por la vía de la democracia, votos que validen o rechacen una propuesta política por parte de una guerrilla que hará el tránsito a la vida civil. Para llegar a ese escenario, la única garantía que tenía el gobierno de que el Proceso de Paz no sería usado como un sofisma de distracción para el fortalecimiento militar de las Farc era iniciar un diálogo en medio de la confrontación, sobretodo si tenemos en cuenta que la supremacía militar del gobierno ha ido en aumento en los últimos años en medio de un cúmulo de golpes contundentes a la cúpula de la organización guerrillera y desgaste de su estructura de mando. ¿Acaso no fue el mismo Juan Manuel Santos quien como Ministro de Defensa le dio los mejores trofeos a la política de seguridad democrática del ex presidente Álvaro Uribe? ¿Por qué cambiar esta relación asimétrica por una de igualdad en la arena de la negociación?.

Para la Guerra Nada

¿Por qué la Guerrilla declaro un cese unilateral al fuego, lo reactivó y ahora colma la paciencia de los colombianos?

El comando central de las Farc tiene convicción sobre la imposibilidad de triunfar por la vía armada, y mas importante aún, saben que su supervivencia depende del fin del conflicto. En la guerra y en el amor todo se vale, dice un conocido dicho, declarar el cese unilateral equivalía a bajar la guardia, confiar en el enemigo y demostrar la voluntad de callar los fusiles. Mientras, las operaciones militares parecían recrudecerse, y el cese unilateral fue aprovechado por el gobierno como una oportunidad para inyectar la publicidad de un Estado protector, dispuesto a llegar a las últimas consecuencias de la guerra para acabar con el enemigo, ¿error de calculo? si. En un escenario que pudo servir para acelerar las negociaciones se tejió un nudo, las Farc como era de esperarse reactivaron sus acciones beligerantes y las Fuerzas Armadas hicieron lo propio, mientras, la oposición y la opinión pública parcialmente informada crecían a pasos agigantados, señalando la urgencia de mano dura contra las Farc.

¿Es lógico buscar la Paz pidiendo mas muertos? ¿Conoce el país el dolor de la guerra padecido por sus víctimas? ¿Está equivocada la comunidad internacional al respaldar el Proceso de Paz? ¿Sabía que el pasado 24 de mayo, producto de los bombardeos aéreos se produjo el desplazamiento de 27 niños entre 0 y 5 años de edad y otros 57 menores entre 6 y 17 y varias familias campesinas según cifras de la Defensoría del Pueblo?

Una premisa básica en la resolución de conflictos apunta a la necesidad de reconocer al ‘otro’, comprender sus necesidades y forma de racionalizar sus acciones, para las Farc recrudecer sus ataques es un mecanismo de presión que busca demostrar al Estado colombiano y a la opinión pública su fortaleza y por ende, sostener el status de ‘parte en negociación’, lo contrario sería la rendición, entonces no tendría sentido lo avanzado hasta la fecha en este proceso.

En perspectiva, la voladura de torres eléctricas, el derrame de combustible que ha contaminado las aguas de los ríos, el ataque a acueductos y todos los daños que de ello se deriva para la población civil y el medio ambiente evidencian desesperación. Sumado a lo anterior, el número de capturas y ‘bajas’ de la guerrilla de las Farc sigue en aumento y la reciente propuesta de una zona de concentración por parte del ex presidente Uribe, parecen indicarnos que el tiempo de rodear el diálogo es ahora. Si bien una rendición no será evidente y el cese al fuego bilateral depende sólo de las partes en negociación, la premisa de ‘lo que pase fuera de la mesa no afecta el proceso’ parece quebrarse con el pasar de los días y el rol de la sociedad civil podría constituirse en un factor determinante del curso de las decisiones políticas y tácticas que surjan de la Mesa de La Habana, no lo subestimemos.

Salvémonos a nosotros mismos

Ya sabemos que el fin del conflicto no se equipara a la consecución de La Paz, pero de nuestras acciones cotidianas si depende contribuir con un clima de opinión constructivo en el que la guerra sea una salida inadmisible, reconocer que en Colombia podemos resolver las diferencias político-ideológicas a través de la democracia ya sería un gran avance, asumir la reflexión y la ‘imaginación política’ como convoca María Jimena Duzán no puede ser mas que acertado.

¿Si las víctimas claman por el fin del conflicto, por qué nosotros no? El tiempo de sumarnos en una sola voz y hacer eco de la canción de Marta Gómez- ahora hashtag viralizado- #ParalaGuerraNada, es ahora.

Iniciativas como la Jornada Internacional por la paz en Colombia y por el Cese al Fuego Bilateral Ya  liderada por el colectivo Ciudadan@s por la paz, prometen convocar miles de colombianos en el exterior este próximo 20 de julio, porque como dicen sabiamente los miembros de Rodeemos el Diálogo en su mas reciente vídeo sobre Pedagogía para La Paz ‘entre todos es posible el sueño de construir una Colombia en Paz’.

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