Notas al click

El Archipiélago del caribe colombiano

Llegué a San Andrés Islas a seguir las pistas del denominado Estatuto Raizal, un reclamo ancestral del pueblo que lleva esta última palabra como nombre y que mantiene viva una disputa territorial, política y cultural en una pequeña isla caribe que pertenece al territorio colombiano.

En una jornada de trabajo entre el Ministerio del Interior, la Mesa de Interlocución Raizal (compuesta por 39 líderes , adultos todos) y la Comisión Accidental del Congreso de la República se consolidó la base institucional en la que se debate el presente y futuro del Estatuto, un cumulo de normas, deberes y derechos que estarían buscando reivindicar los miembros de la etnia raizal que habitan el Departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Los raizales son el producto del mestizaje entre indígenas, españoles, franceses, ingleses, holandeses y africanos.

Hoy día, el pueblo raizal cuenta con una avanzada Consulta Previa en la que han logrado concertar con el Gobierno Colombiano cerca de 34 artículos (de ley) y la misma, de acuerdo al último acuerdo producto del diálogo entre las instituciones mencionadas en el párrafo anterior, continuará abierta hasta el próximo mes de septiembre para diseñar un Proyecto de Ley Estatutaria integral que permita avanzar en la legitimación jurídica y legal del Estatuto Raizal, buscando modificar y mejorar el Proyecto de Ley 079 de 2018 radicado por el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, el cual estaría viciado por diversas omisiones en su trámite.

Coral Place, vista frente a la sede de la Gobernación del Departamento Archipiélago

En medio del agitado clima político que se vive en la isla, confluyen «pañas» o «continentales», denominación que la población raizal utiliza para referirse a demás colombianos provenientes de otros departamentos del país que habitan la isla, el pueblo raizal, miles de turistas que llegan a diario y un histórico foco de corrupción en la Gobernación del Archipiélago Departamento que el actual gobierno, y de acuerdo a las percepciones de diversos habitantes de la isla consultados, estaría por fin resolviendo mediante la designación del contralmirante Juan Francisco Herrera Leal, quien llegó al cargo el pasado 21 de octubre de 2018 luego de la suspensión del electo e investigado ex gobernador Ronald Housni Jaller.

Entre los retos que enfrenta el Gobernador encargado están el microtráfico, pandillas, violencia contra la mujer, un deficiente sistema carcelario, la lucha contra el cambio climático y la preservación de la reserva Sea Flower, así como el manejo de residuos sólidos, y demás problemáticas asociadas a la sonante sobrepoblación de esta isla que con 27 kilómetros tiene un promedio de 6.000 habitantes por kilómetro cuadrado, según expresó el Gobernador Herrera Leal.

Pasadas las horas dedicadas a acompañar y asesorar el proceso de diálogo entre las partes implicadas en el diseño del Estatuto Raizal, no podía dejar pasar la oportunidad de recorrer la isla y conocer los populares destinos cercanos sobre los que llevo casi toda una vida escuchando, y hasta conociendo a través de fotografías familiares que retratan las visitas de mi madre durante los años 80 a la isla y que siempre me han mantenido curiosa de este lejano y hermoso territorio.

Mural realizado por Antonio Lung

En una tarde libre me encontré con este mural que muestra plantaciones de algodón en el cayo más cercano a la isla, Cotton Cay, plantaciones de Caña de Azúcar, el Escudo que se encuentra en su bandera, una avioneta y una pareja con traje típico de la época.

Tomando una lancha pude conocer Johnny Cay, un pequeño islote mágico con aguas poco profundas a su alrededor y un bello coral que da nacimiento a miles de pececitos de todos los colores que son fácilmente observables, aguas tibias y cristalinas y comida típica para chuparse los dedos.

Ir al Acuario natural ubicado Frente a San Andrés y disfrutar del Tour de Rayas y Peces fue una experiencia alucinante, las rayas, estos animales que tanto temor causan por su larga cola terminaron siendo suaves y cariñosos y parecen buscarte a cada palmazo que nadas, es posible cargarlos y por supuesto, como toda experiencia turística fotografiarte con ellos. Dar comida a los peces y verlos llegar por millares cerca a tus manos es fantástico, y en medio de tantas sorpresas también podrías ver y tocar pequeños tiburones y erizos que se esconden bajo la piedra coralina tímidamente.

Familia, hola familia, cómo te fue familia, son algunas de las expresiones que escucharas a tu paso por este precioso lugar en el que tus ojos parecen ver colores surreales, a mi y a una compañera de trabajo nos recordaron la película Avatar… los tonos azules y verdes que las aguas muestran son insuperables. La cultura Rastafari tiene evidente influencia en diversos sitios cerca a la playa, restaurantes y atuendos, todo esto sumado al cariño y sonrisas de los isleños siempre dispuestos a ayudarte, a conversar y enseñarte una que otra palabra en su típico creole son invaluables ganancias de estar en la isla.

Esta visita y experiencia me motivó a reafirmar que quiero y puedo aportar para contribuir con solucionar las profundas conflictividades que subsisten en el archipiélago del caribe colombiano y que parecerían, por lo pronto, tener un gran espacio en la agenda política del país.

Sin duda alguna, volveré.

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